14 Abr, 2010 | Publicado por Clara Ochoa | Categorías: Cine, Intriga / Suspense, Thriller |
Suspense es, según el Diccionario de la RAE, “expectación impaciente o ansiosa por el desarrollo de una acción o suceso, especialmente en un película cinematográfica, una obra teatral o relato”. Y una brillante película de suspense es lo que ha conseguido Polanski con su último film: un guión sólido, unas buenas actuaciones (destacando McGragor y Olivia Williams), un inquietante escenario y una perfecta banda sonora que acompaña a las imágenes fundiéndose con ellas. Con un bello manejo de la cámara (el plano final es de los mejores que se han visto en los últimos tiempos), creando fríos ambientes y tensas situaciones, sin renunciar al humor negro, Polanski es capaz de llevarnos como a marionetas por un mundo lleno de corrupción y de inesperados giros.
A pesar de una trama no especialmente innovadora en la que Ewan McGregor da vida a un “escritor fantasma” (o negro) contratado para escribir las memorias de un ex-Primer Ministro británico (interpretado por Pierce Brosnan), recluido en una solitaria casa de Nueva Inglaterra junto a la esposa (Olivia Williams) y ayudantes de éste, mientras descubre oscuros secretos, nos encontramos antes un thriller político que se encuentra entre lo mejor que ha pasado por la cartelera en los últimos meses.

